martes, 7 de enero de 2014

la cura para el tiempo...

Otra vez Borges...inevitable, profético. Es cierto, el arte ( como el amor) no son,  ni añoran el  "prodigio". En ellos descansamos del tiempo... A diferencia de Heráclito, o gracias a él, en  Efeso, me concentré en el cielo...siempre me sorprende  el amor y la facilidad con que me hace  olvidar de la lucha eterna entre el ser y el devenir. Y Yo también, igual que Ulises extraño tierra...

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.