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| Reloj de Konisgberg |
Si bien todo reloj tiene lo suyo y es dueño de su propia dignidad,
a lo largo de la historia, algunos han
logrado trascender más que otros, en
función de su ubicación estratégica, tamaño inusual, servicio prestado u otras
consideraciones.
Por ejemplo, es de público conocimiento que, en la época en
que Emanuel Kant vivía, el reloj de su ciudad ( Konisgberg) se hizo tristemente célebre por haber perdido su prestigio y utilidad a manos de la certera puntualidad del famoso filósofo.
Era tan grande la fama de precisión de la que gozaba Kant, que la gente del
pueblo, ajustaba la hora de su reloj,
cuando él pasaba de camino para cumplir con sus tareas de tutor.
La exactitud de su conducta inspiraró a los hurgadores de misterios para formular las hipótesis más extremas: O los relojes no son tan exactos como los hombres, o los
hombres pueden ser tan exactos como una máquina... Finalmente
¿Quién imita a quién?
No sabemos cuál hipótesis les parece a Uds. más ajustada ( en particular, a nosotras, ninguna ha logrado convencernos ) .
Tal vez mejor lo digan los poetas, que de relojes y ritmos, saben
muchas cosas…Aquí les dejamos entonces un Poema de Pablo Neruda, para quienes escuchan entre sueños, los latidos del tiempo...